La etiqueta es la tarjeta de presentación de los alimentos que consumimos.
En Europa no existe una obligación legal de incluir la información nutricional de los alimentos en la etiqueta, salvo cuando se realiza una alegación nutricional. Por ejemplo, cuando se menciona en el pack de un producto “rico en calcio”, debe incluirse el etiquetado nutricional en el producto, informando sobre cuál es su contenido exacto en calcio.
En ella debe incluirse siempre:
- el nombre o denominación del producto.
- el nombre y domicilio del fabricante, envasador o importador.
Además, en la mayoría de los casos:
- La lista de ingredientes que son enumerados siguiendo el orden decreciente de peso en el producto.
- Contenido neto.
- Fecha de consumo preferente o fecha de caducidad.
- Lote de fabricación.
Muchos productos de alimentación proporcionan información nutricional en sus envases para que podamos saber qué nutrientes nos aportan y en qué cantidad.
La información nutricional básica de los productos informa sobre valor energético, proteínas, hidratos de carbono y grasas.
Una alimentación equilibrada es aquella en la que la energía proviene en un 50-55% de los hidratos de carbono, entre un 30-35 % de grasas y un 10-15% proteínas.
La marca puede incluir adicionalmente en su etiquetado de forma voluntaria GDAs o “Guideline daily amounts”. Indican la cantidad diaria orientativa (CDO), es decir, la cantidad diaria de energía y nutrientes requeridos diariamente para una dieta saludable.
Debido a que las necesidades personales varían en función de la edad, el sexo, el peso y el nivel de actividad física, las GDAs son valores de referencia medios (pensado en individuos de peso y actividad media):
- Un niño debe ingerir aproximadamente de 1.200 a 2.000 Kcal. al día.
- Un adolescente, entre 2.200 a 3.00 Kcal.
- Una mujer adulta, entre 1.800 a 2.200 Kcal.
- Un hombre adulto, entre 2.200 a 2.700 Kcal.
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